Lucha por el balón entre Vladyslav Vanat y Rüdiger.

El Real Madrid deja un mal sabor de boca tras su tercer empate consecutivo en Liga fuera de casa y la pérdida del liderato. Los de Xabi confirman la mala situación de juego del equipo y se quedan segundos con 33 puntos, uno por detrás del Barcelona. 

El Real Madrid llegaba a Montilivi con un ambiente tenso tras los últimos partidos. El once inicial, con más media de edad en un partido de cualquier competición y con la sorpresa de Fran García y la recuperación de Antonio Rüdiguer al terreno de juego. Se enfrentaba a un Girona muy trabajado, menos posesivo y ambicioso, y en la parte de debajo de la clasificación. A pesar de haber cierta mejoría en el juego de los merengues respecto a los dos partidos anteriores de Liga, los blancos no han conseguido pasar del empate por la falta de claridad en los metros finales. 

Los merengues hicieron méritos para llevarse el partido, con una pareja de centrales muy sólida formada por Rüdiguer y Militao y con un ataque en la parte de arriba que generó gran intensidad liderada por Mbappé tras su póker de tantos en Champions. 

En la primera mitad, el conjunto merengue estuvo muy atento a los balones regalados que dejaba el Girona, numerosas pérdidas peligrosas de los rojiblancos que los de Xabi no supieron aprovechar. Un partido con ritmo, muchas llegadas de ambos y cierta polémica. El Madrid cogió las riendas del partido durante muchos minutos, pero no llegó a transformar un verdadero peligro al rival. Sin embargo, le Girona, bien replegado, apenas pasó apuros e incluso halló sus opciones en transiciones, pero que acabaron en nada.  Cerca del descanso llegó el 0-1 anulado a Mbappé por mano, pero el Girona dio la vuelta a la tortilla y  su estadio estalló con el 1-0 del equipo local. Una jugada magnifica del equipo de Míchel, culminada por un pase sin mirar de Tsygankov hacia Ounahi, que de primeras pegó un derechezado imparable que superó a Courtois, quien solo pudo seguir el balón con la mirada. 

Tras el descanso, el Madrid tomó la posesión del balón, pero no fue suficiente. Tuvo incontables oportunidades de gol. Vincius se planta ante Rincón, que intenta aguantarle el ritmo, pero termina derribándolo con un toque en la pierna y la infracción es evidente. Mbappé, el que nunca falla, consigue el empate en el marcador. El francés siguió detrás del gol, intentándolo una y otra vez y de todas las maneras posibles. Al igual que Vinicius, una segunda parte muy eléctrica del brasileño que le ganó la partida a Arnau, pero que tampoco tuvo final feliz. Mientras, el Girona seguía a lo suyo, despierto a la hora de robar balones y a los fallos de los jugadores blancos, y de nuevo se chocó con un gran portero blanco, Don Thibaut Courtois. Salvó goles cantados y que podrían dar la victoria a los locales. 

Xabi hizo cambios, pero el Madrid no consiguió dar la vuelta al partido. El bando catalán tuvo una soberbia supervivencia ante un Madrid que lo intenta, pero no lo acaba. 

By Ángela

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