Victoria fácil del Real Madrid, repleto de canteranos, contra un Elche muy apagado y Güler sella el triunfo con un golazo.

Imagen 1. Vinicius regatea a dos jugadores del Elche.F.C.
Con la resaca aún presente de la brillante victoria frente al Manchester City en Champions, el Real Madrid afrontaba el duelo liguero ante el Elche CF con confianza, pero también con el riesgo de relajación. Y eso fue precisamente lo que se vio en los primeros compases del encuentro.
El conjunto blanco saltó al césped con un once muy similar al del miércoles, intentando imponer una presión alta desde el inicio. Sin embargo, el Elche no se dejó intimidar y fue quien llevó el peso del partido en muchos tramos de la primera mitad. Los verdiblancos movían el balón con criterio ante un Madrid poco intenso, falto de ritmo y sin claridad en los últimos metros.
Con el paso de los minutos, el equipo de Ancelotti se fue diluyendo. Apenas generó peligro real y le costó muchísimo conectar con sus hombres ofensivos. La única ocasión destacable llegó a balón parado, con un remate de cabeza de Antonio Rüdiger que no encontró portería. El Bernabéu comenzaba a impacientarse ante la falta de ideas de su equipo.
Pero el fútbol tiene giros inesperados, y el partido cambió en cuestión de minutos. Una falta peligrosa al borde del área fue el punto de inflexión. Federico Valverde se encargó del lanzamiento, el portero logró despejar, pero el rechace cayó en los pies de Rüdiger, que no dudó en enviar el balón al fondo de la red para hacer el 1-0. Un gol que rompía el guion del partido.
El tanto dio tranquilidad a los blancos, aunque el ambiente se tensó poco después tras una acción polémica sobre Aurélien Tchouaméni dentro del área que el árbitro no señaló como penalti, desatando las protestas de la grada.
Cuando el primer tiempo parecía apagarse sin más sobresaltos, volvió a aparecer el jugador más determinante de la noche. Valverde, omnipresente, culminó una gran jugada tras asistencia de Fran García para firmar el 2-0 justo antes del descanso, un golpe duro para el Elche y demasiado premio para un Madrid irregular.
Tras el paso por vestuarios, el encuentro cambió por completo. El Real Madrid salió con otra actitud, más dinámico y vertical. Además, a partir del minuto 60, el técnico dio entrada a varios canteranos como Yáñez, Gonzalo, Diego Aguado, Palacios y Manuel Ángel, que aportaron energía, descaro y frescura.
El equipo blanco empezó a dominar con claridad, generando ocasiones y jugando con mayor velocidad. Fruto de ese empuje llegó el tercer gol: tras un buen centro de Yáñez, Huijsen se elevó por encima de la defensa y conectó un potente remate de cabeza para poner el 3-0 en el marcador.
Con el partido prácticamente decidido, el Madrid bajó revoluciones, algo que aprovechó el Elche para recortar distancias. En una salida de balón, Eduardo Camavinga cometió un error que terminó en un desafortunado gol en propia puerta de Huijsen, estableciendo el 3-1.
Lejos de generar dudas, el conjunto blanco reaccionó con madurez. Recuperó el control del juego y evitó cualquier intento de remontada rival. Y cuando el partido llegaba a su fin, llegó el momento más espectacular de la noche. Arda Güler, con una visión extraordinaria, aprovechó la posición adelantada del portero para sacar un disparo lejano desde su propio campo que terminó en gol, desatando la ovación del estadio.
El 4-1 final reflejó un partido de dos caras para el Real Madrid: una primera mitad apagada y sin ideas, y una segunda en la que la intensidad, el talento joven y la pegada marcaron la diferencia.
Un triunfo que mantiene la buena dinámica del equipo y deja varias lecturas positivas: el gran momento de Federico Valverde, la aportación de la cantera y el crecimiento de jugadores como Güler, que sigue ganando protagonismo en los planes del técnico.