El Real Madrid volvió a demostrar su autoridad en Europa con un triunfo convincente ante el Mónaco (90-78), en una noche donde el equipo de Scariolo combinó intensidad, acierto exterior y un dominio coral que dejó sin respuesta al conjunto monegasco durante gran parte del encuentro. El equipo blanco, intratable en casa esta temporada, firmó su sexta victoria consecutiva en la Euroliga y se mantiene en la zona alta de la clasificación.

El partido comenzó con un Madrid desatado desde el perímetro. La circulación de balón fluía, los tiradores encontraban posiciones cómodas y el parcial inicial abrió una brecha que obligó al Mónaco a remar desde el primer minuto. Hezonja asumió galones con varias acciones consecutivas que encendieron al público, mientras Lyles castigaba cada desajuste defensivo visitante.

Aunque el Mónaco logró frenar ligeramente la sangría al final del primer cuarto, la sensación era clara: el Madrid tenía el control absoluto del ritmo y del marcador.

El segundo cuarto confirmó el dominio blanco. Garuba irrumpió con energía, imponiéndose en ambos lados de la pista y aportando puntos rápidos que ampliaron la ventaja. La defensa madridista, muy sólida, obligó al rival a tiros forzados y pérdidas que se transformaron en transiciones letales.

Campazzo, siempre eléctrico, aceleró el juego y repartió asistencias que desarmaron a la defensa monegasca. La diferencia superó los veinte puntos antes del descanso, reflejo de una primera mitad casi perfecta.

Tras el paso por vestuarios, el Mónaco mostró una versión más agresiva. Mike James y Mirotić lideraron un intento de remontada que redujo la distancia a cifras peligrosas. Los visitantes encadenaron varios triples y aprovecharon un pequeño bache ofensivo del Madrid.

Pero cuando el partido pedía liderazgo, Campazzo volvió a aparecer. El base argentino frenó la reacción rival con decisiones precisas: penetraciones, asistencias y un triple que devolvió la calma al pabellón. Lyles y Tavares también sumaron en momentos clave para mantener la ventaja por encima de los diez puntos.

En los minutos finales, el Madrid supo gestionar el ritmo y evitar que el Mónaco se acercara más de la cuenta. Aunque los tiros libres no fueron su mejor aliado, la defensa y el control del rebote terminaron por sentenciar un partido que reafirma el excelente momento del equipo.

El público despidió a los jugadores con una ovación merecida tras otra noche de baloncesto de alto nivel en el Movistar Arena.

Por Ángela

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